Design Thinking: la filosofía de trabajo centrada, por fin, en las personas.

Qué es el Design Thinking

¿Qué es lo más importante para una empresa? ¿Obtener grandes beneficios, imponerse sobre sus competidores o, quizá, incrementar la fidelización de sus clientes? Cada compañía tiene unas prioridades y unos objetivos empresariales básicos. Sin embargo, sea cual fuere su meta, no la logrará sin el apoyo e implicación de sus trabajadores.

Por ello, surgen nuevas filosofías de trabajo que apuestan precisamente por eso, por el bienestar de sus empleados. Descubre el significado del Design Thinking.

¿Qué es el Design Thinking?

El Design Thinking es una metodología de trabajo dirigida a fomentar e implantar la innovación en las organizaciones de forma eficaz.

El objetivo principal del Design Thinking pasa por poner al empleado por encima de todo, incluso por encima del cumplimiento de los objetivos y de la cuantía de los beneficios. Porque…¿qué hace una empresa, ya sea pyme o multinacional, con unos empleados desmotivados y nada implicados? Va directa a la ruina.

El Design Thinking es un modo de trabajo centrado en el usuario, en el trabajador, que es, en definitiva, uno de los elementos más importantes y valiosos de toda empresa.

Pero el Design Thinking como metodología de trabajo no se queda únicamente en la creación de un clima laboral agradable y motivacional. Sino que va un poco más allá. El Design Thinking apuesta por un entorno virtual sumado a toda una serie de garantías y beneficios para el trabajador: formación y desarrollo, mejor política de recompensas, gestión del desempeño.

Qué es el Design Thinking

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En definitiva, el Design Thinking apuesta por una forma de trabajo en la que los trabajadores se sientan como en casa, y dispongan de toda una serie de facilidades que hagan su jornada laboral mucho más llevadera y agradable.

Características del Design Thinking

A continuación, detallamos algunas de las principales características del Design Thinking, un método de trabajo protagonista en cada vez más compañías:

  • Espacio de trabajo funcional, donde las personas se sientan más agusto, en un ambiente distendido, informal y lejos de la conservadora filosofía empresarial caracterizada por las jerarquías, la autoridad y la rigidez. ¿Te suena, por ejemplo, el coworking? ¿Las Smart Offices? Conceptos de espacios abiertos y compartidos, innovadores, donde se apuesta por el trabajo en equipo, la creatividad y, por qué no, la gamificación. Ojo que no se trata de poner un tobogán en cualquier espacio de la empresa. El Design Thinking pasa por crear un ambiente laboral distendido y alineado con las políticas de recursos humanos de la empresa en cuestión. Un ejemplo de ello pueden ser las oficinas de Lego.  
  • Innovación y tecnología en las empresas. La apuesta por la tecnología es fundamental, ganando así eficiencia e incrementando la productividad en el trabajo del día a día.
  • Centrado en el usuario. No se trata de crear el producto más disruptivo e innovador posible. Lo importante es crear el producto que realmente sirva y satisfaga las necesidades del usuario.
  • Trabajo colaborativo y participativo. Cuantas más personas de diferentes perfiles trabajen en equipo en el diseño de un prototipo, mejor: más ideas, más locuras y más puntos de vista en definitiva.
  • Acción e iteración. El Design Thinking no es un método analítico. Más bien, todo lo contrario, apostando por la acción. Es decir, si tenemos un prototipo, ¿por qué no enseñarlo a los potenciales clientes y obtener feedback? De esta manera, podremos introducir las mejoras que consideremos y, finalmente, crear un mejor producto por el que estén dispuestos, posiblemente, a pagar más por él.  
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